El Nissan Pulsar es el nuevo representante de la marca japonesa en la gran familia de los compactos, en la que no había estado presente desde que desapareciera de los concesionarios el Nissan Almera (salvo un breve periodo de comercialización del casi desconocido Nissan Tilda). Así que si querían volver por la puerta grande debían hacerlo con un producto que destacase desde el primer instante.
No obstante la batalla se presenta dura, pues no olvidemos que el de los compactos generalistas es uno de los segmentos más competidos del mercado (si no el que más…), el de mayor volumen de ventas en Europa y donde casi todas las marcas echan el resto para contar con un representante puntero. Por ejemplo este Nissan Pulsar se las tiene que ver con los SEAT León, Renault Mégane, Peugeot 308 (Coche del Año 2014), Opel Astra, Ford Focus, Citroën C4 o Toyota Auris… Alejándose su filosofía de la representada por los compactos Premium como los Volkswagen Golf, Audi A3 o Mercedes-Benz Clase A. De todas formas si queréis deteneros en un análisis más pormenorizado siempre podéis recurrir a nuestra Guía de Compra.
Al igual que ocurría con el Citroën C4 Cactus de nuestra anterior prueba semanal, el Nissan Pulsar es un vehículo que se fabrica en nuestro país, concretamente en la factoría que Nissan tiene en Barcelona, por lo que nos alegraremos doblemente si el éxito le acompaña… Por el momento, en el escaso tiempo de comercialización, se han vendido 1.912 unidades (1.499 en el año 2014 y otras 413 adicionales en enero de 2015). Si sigue esta tendencia se espera que en un futuro cercano sean muchas más…
Como veremos a lo largo de esta prueba a fondo las bazas de la firma nipona se resumen en ofrecer un diseño singular, sin menoscabo de la calidad, una avanzada tecnología y todo ello a un precio suficientemente atractivo… ¿Nos acompañáis en este recorrido donde os desvelaremos sus aspectos más destacados?:
Exterior
Como salta inmediatamente a la vista el nuevo Nissan Pulsar comparte muchos rasgos de diseño con el exitoso Nissan Qashqai, más allá de las diferencias obvias de pertenecer a segmentos diferentes… La calandra y los faros del frontal o los grupos ópticos posteriores no pueden ocultar su origen, amén de otros tantos elementos del exterior y del interior.
La longitud total es de 4,387 metros, la anchura máxima de 1,768 metros, mientras que la altura se va hasta los 1,520 metros. Pero la cota verdaderamente destacable es la de la distancia entre ejes, con 2,700 metros (la más amplia del segmento) que repercutirá tanto en su impecable estabilidad lineal como en la amplitud disponible para los pasajeros que ocupen las plazas traseras.
Para que tengáis una visión global de sus cotas más características frente a modelos de la competencia podéis echarle un vistazo a la siguiente tabla:
El frontal destaca por su característica parrilla delantera cromada en forma de V, que tiene su prolongación en unas protuberancias longitudinales localizadas en el capot-motor. En el centro de la misma se localiza un gran logo de la marca nipona. La rejilla en plástico negro, formada por células en forma de panal de abeja, permite refrigerar los órganos mecánicos y garantizar aire fresco al propulsor.
Los faros, con ópticas dobles, contaban en el caso de la unidad de pruebas con las opcionales luces LED para las de cruce, conformándose con unas más comunes halógenas para las de carretera. La iluminación que proporcionan resulta excelente (al menos en cortas) siendo una verdadera lástima que no dispongan de la función de giro. Se integran en el mismo conjunto tanto los intermitentes como las luces de día, formadas por otros elementos, también LED, de simpáticos y reconocibles trazos, parecidos a un boomerang.
El paragolpes delantero muestra formas redondeadas, con un hueco específico para la placa de matrícula en su centro. Pero lo que más destaca es la zona inferior, con una apertura de refrigeración de grandes proporciones y unas laterales, cegadas, donde se encastran las luces antiniebla junto a un elemento decorativo cromado. La parte más baja culmina en una pequeña faldilla de innegables funciones aerodinámicas.
Si seguimos caminando alrededor de este Nissan Pulsar ahora podremos apreciar con más detalle su vista lateral, en la que destaca sobremanera la pronunciada inclinación de la parte delantera que continúa en un parabrisas bastante tendido. Todo ello para configurar una silueta en cuña, más próxima a la de un monovolumen que a la de un compacto al uso. Esta tendencia se pone de manifiesto al ofrecer la máxima cota en altura de la categoría con sus 1,520 metros.
Desde los faros delanteros unas marcadas formas de la aleta dan paso a una línea de cintura que se eleva de forma constante hasta alcanzar los grupos ópticos traseros. Mientras que las ventanillas laterales delanteras cuentan con un buen tamaño éste se ve apreciablemente reducido en las traseras y, evidentemente, más aún en el cristal situado en el pilar C.
También en esta vista es donde se apreciará la considerable distancia entre ejes (líder en la categoría, junto a la del Mazda3 y sólo 1 mm por encima de la del Mercedes-Benz clase A). Los redondeados pasos de rueda albergan en su interior unas bonitas llantas de aleación de 17 pulgadas de diámetro, sobre las que se montan neumáticos Continental ContiSportContact en medidas 205/50 R17 89V.
La parte trasera cuenta con un pequeño alerón en su zona superior, en el que se integra la tercera luz de freno, y que protege en parte el cristal trasero. Las dimensiones de este último no son muy amplias pero resultan suficientes para que la visibilidad posterior no se vea comprometida.
Pero si por algo destaca esta zona es por los grandes grupos ópticos de curiosas formas y que están divididos en dos partes, una solidaria a la carrocería y otra integrada en el portón trasero. Es aquí donde se coloca la placa de la matrícula además de los logotipos de la marca y modelo.
El paragolpes posterior presenta un diseño muy envolvente, aunque como suele resultar habitual en estos casos no cuenta con protección adicional alguna y resulta muy susceptible de recibir pequeños golpes y rozaduras en las maniobras de aparcamiento. La zona más baja, en esta versión, está acabada en plástico negro mate, y su diseño simula el de un pequeño deflector aerodinámico.
Interior
Fruto de la mayor distancia entre ejes de la categoría y de una altura total más allá del metro y medio, los ingenieros de Nissan han conseguido, seguramente, la mejor habitabilidad del segmento C, cosa que agradecerán los ocupantes de las plazas delanteras pero, sobre todo, los de las traseras. Tal es así que muchas veces dudamos si nos hemos sentado en un modelo compacto o en un monovolumen…
Pero si muy lograda está la amplitud interior, no nos ha parecido que lo fuera tanto su diseño. Si bien es cierto que sus formas son peculiares, la sobriedad de sus líneas y la combinación de los diferentes materiales elegidos nos ha defraudado un poco. En cambio lo que no podemos poner en duda es la calidad de los mismos y los ajustes entre ellos, que rayan a gran altura.
Hay ejemplos, como el que os trajimos aquí la semana pasada, que tratan de distinguirse por un diseño singular, sin parangón entre los de su categoría y no precisamente abusando de materiales nobles, con excelentes resultados. Creemos que este Nissan Pulsar se ha quedado un poco en “tierra de nadie”, sin ofrecer la calidad de los representantes Premium, pero al mismo tiempo con un resultado final demasiado anodino…
Esta sobriedad se pone de manifiesto en las formas curvas del salpicadero, que aunque cuenta con plásticos blandos en su zona superior, abunda de los duros en la inferior. Como único elemento destacable tenemos una consola central “emergente” (menos lograda que en el alabado Qashqai o en su hermano mayor el X-Trail) en la que se agrupan los aireadores centrales, la pantalla táctil de 5,8 pulgadas del sistema NissanConnect o los mandos del sistema de climatización. Además su terminación en Negro Piano no resulta sino ser un imán para las motas de polvo y las huellas de los dedos (siempre estará sucio por mucho que lo limpiéis…)
El sistema NissanConnect incluye una amplia gama de funcionalidades: desde las de audio, pasando por las de navegación o de conectividad, integrándose a la perfección con nuestro smartphone e incluyendo diversas apps para hacernos la vida más fácil. También es posible disfrutar de streaming de audio o de dispositivos Mp3 o iPod a través de las conexiones disponibles.
Ya en el túnel central encontraremos un hueco para dejar los pequeños objetos de uso más habitual, el pulsador de puesta en marcha y detención del propulsor y la palanca de la caja de cambios manual de 6 velocidades. Por último el freno de mano mecánico, un par de posavasos y el apoyabrazos, que cubre una pequeña guantera, completan esta zona.
El volante tampoco es de los más atractivos del mercado, pero presenta unas dimensiones correctas, tanto por diámetro del aro como por grosor del mismo, así como por estar forrado en cuero. Desde sus brazos horizontales podremos gobernar la mayor parte de las funciones del sistema multimedia, así como del regulador/limitador de velocidad o los parámetros a visualizar en la pantalla multifunción ubicada entre el velocímetro y el cuentarrevoluciones del cuadro de relojes.
Este último es exactamente igual al ya visto en el Qashqai, pero no por conocido hemos de dejar de destacar la excelente presentación, con las dos esferas principales de gran tamaño, que incluyen en su interior los relojes de nivel de combustible y temperatura del líquido refrigerante, además de múltiples testigos de alerta.
La pantalla central del Drive-Assist es del tipo TFT y tiene unas dimensiones de 5 pulgadas, mostrando a todo color la información más importante, como las indicaciones de navegación, del sistema de audio o de las ayudas a la conducción, aparte de los datos del ordenador de viaje.
Los asientos delanteros, a pesar de estar forrados en tejido técnico (el cuero está reservado para las versiones más equipadas) cuentan con formas bastante ergonómicas que recogen adecuadamente el cuerpo, facilitando una óptima posición de conducción, ajustable mediante reglajes mecánicos. Los viajes de varias horas no pasarán factura a nuestro cuerpo y pese a que la sujeción lateral no es de las mejores tampoco iremos desplazándonos de lado a lado en carreteras de curvas.
Los ocupantes de las plazas traseras, como ya hemos mencionado, disfrutarán de un amplio espacio para las piernas y también en altura, en cambio en anchura adolece de los mismos problemas que la gran mayoría de compactos, acogiendo cómodamente a los pasajeros de las plazas laterales, pero estando reservada la central para personas de menor envergadura o para desplazamientos ocasionales.
Maletero
Si hablamos de la capacidad de transportar equipaje de este Nissan Pulsar, lo primero que hemos de comentar es que el modelo nipón ha sido dotado de un amplio portón que, además, presenta un gran ángulo de apertura, dejándonos un hueco generoso y regular, muy adecuado para introducir todo tipo de objetos. Además el borde de carga no se sitúa a excesiva altura, con lo que tampoco deberemos realizar un esfuerzo adicional para introducir objetos en su interior.
El hueco disponible en la utilización más habitual (con todos sus ocupantes a bordo) es de 385 litros que, como habréis podido observar en la tabla que os hemos mostrado más arriba, se encuentra en la media del segmento. A pesar de que la parte interior de los pasos de rueda, con sus marcadas protuberancias, impiden que el volumen de carga sea mayor, se puede aprovechar al máximo y se muestra como suficiente para transportar el equipaje de una familia, incluso en desplazamientos vacacionales.
Gracias a que el respaldo del asiento posterior se puede abatir por partes (en una proporción 40/60) también será posible transportar bultos más grandes y, dado el caso, podremos hacer uso de toda su capacidad, plegando ambas partes, alcanzando los 1.385 litros. Lástima que la superficie resultante no sea plana, y que el considerable y molesto escalón que se forma dificulte la estiba de los bultos de mayores proporciones.
Debajo de la moqueta que recubre el fondo del maletero falta, una vez más, una rueda de repuesto aun contando con espacio suficiente para ella, y tendremos que conformarnos con la presencia del cada día más habitual kit reparapinchazos, compuesto por un compresor y el líquido de sellado que le acompaña, con el que efectuar la reparación, siempre que ésta no sea de importancia…
Pronto publicaremos la segunda entrega de esta prueba a fondo del Nissan Pulsar. Os recomendamos que no os la perdáis.
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